Vale, si, llego tarde, como un mes… o más..
Pero entre exámenes, compras de navidad, vivir la navidad, estirarme en el sofá y que no tengo mucho que contar… pues aquí estamos, con este bonito pastel.
Realmente lo más llamativo de estos meses ha sido mi despido, porque el resto, de lo que se puede contar, sigue como siempre con una excepción, a la vuelta de la esquina tengo un viaje a Paris y este ha renovado mis ganas de hacer cosas, si es que alguna vez las perdí y me ha inspirado para empezar una dieta.
Veamos, cuando uno tiene que estudiar y se queda en el paro, al consabido tocho a memorizar, va de forma, casi, inherente, un vote de nocilla… con la de años que no comía nocilla, aquí ha vuelto, la de dos colores, que por cierto nunca me gustó y que todavía no tengo claro si me encanta, o la detesto. El tema es que como me conozco, prefiero empezar una dieta y salir delgado en las fotos de París, que luego estar lamentándome o buscando posturas para quedar de lo más natural mientras evitas que se note que esa camiseta te queda mas ajustada de lo habitual…
Más aún cuando aún no me he recuperado de las fotos del Benelux, a saber:
- Yo nunca quedo natural en las fotos.
- Nunca sonrío.
- Mientras mi novio queda de forma casi invariable bien en las fotos, yo parezco una cosa rara con cara de vicky beckham recién despierta.
Así que me he propuesto, como algo principal este 2010, tener una foto de Paris en la que salga guapisimo, al menos guapo… vale, con decente me conformo.
Otra de las cosas que ha pasado este 2010 es que, y no se como ha sido, he decidido cambiar alguna que otra cosa de mi habitación, así que mientras compraba una alfombra nueva, cortina, cambiaba fotos, entre ellas y de sitio, cambiaba alguna lámpara y alguna cosa más… cada vez me iba sintiendo más a gusto, el día que propuse cambiar de sitio los muebles del comedor y llene todo de velas, mi madre decidió que era el momento de dejar esa nueva manía y empezar con otra, lo que yo no sabia, y ella tampoco, que aquello de virgencita virgencita que me quede como estoy, no es solo un dicho, es algo a en lo que ahora creemos todos, porque era mucho mejor lo de las compras, los cambios, la ropa y los libros, que lo de ahora…

